Otra vez aquÃ, queriendo descubrir el hilo negro, MI hilo negro. El que tal vez siempre he tenido enfrente y aun no distingo. Tan ocupado he estado en estos años que parece que duermo y despierto de inmersos letargos.
Mi trayectoria de diseño va de cabo a rabo por todas las áreas que se me puedan ocurrir: logotipo, ya; editorial, ya, web, todo el tiempo; diseño de tipografÃa, también; de personaje, también; animación, etc. No hay un área de diseño que pueda pensar en la que no haya, con mayor o menor suerte, probado mis habilidades (o, como prefiero decir, las habilidades que me concede el Gran EspÃritu).
Asà también, en cuanto a sectores productivos con los que he trabajado, siento haber tenido una profusa inmersión con el sector público, la I.P. y particulares, por supuesto. Salud, alimentos, autopartes, software, casas, sexo, artÃculos para fiestas, espectáculos, etc.; en todos estos nichos comerciales he participado con mi trabajo profesional.
Como muchos de mi generación, cuando egresamos decÃamos que querÃamos tener una agencia de diseño y/o publicidad, aunque nadie supiera bien a bien para qué. Sé de algunos compañeros que siguen de independientes, algunos pasaron largos años por el sector privado, y muchos siguen ahÃ. Sólo Dios sabe cuántos siguen ejerciendo la carrera de manera profesional.
Mi camino ha sido más que derechito, accidentado. Incluso mi búsqueda vocacional ha ido más allá de mis estudios formales, he sido entre otras cosas, chófer, jardinero, botarga en fiestas infantiles, mesero, pepenador, y asà la lista variopinta.
De todo ellos, quizá lo que más me apasiona son los temas relacionados con la producción de artes y los espectáculos que abonan a una cultura de valores humanos. La música, casi toda la vida, y recientemente otras formas de expresión artÃsticas. Y si tuviera que delimitar de igual forma las áreas de diseño que puedo y me gusta trabajar, me quedarÃa con el diseño de logotipo, el diseño publicitario y la edición de vÃdeo. Hablando de “producción” de obra gráfica o multimedia.
Pero eso no es todo porque en el camino descubrà más. He ahondado de forma empÃrica pero profusa, en los aspectos de la comunicación, hasta niveles filosóficos, de los grandes problemas causados por una mala comunicación. Vidas se pierden, sociedades enteras son arrastradas a cometer las peores atrocidades por ser objeto de la manipulación de la información, por la comunicación viciada que recibimos, malinterpretamos; y por los mensajes que replicamos sin reflexionar.
Lo que me lleva a concluir en este (otro) balance de vida que si bien no soy un hit comercial, en cuanto a mi comprensión del mundo pude avanzar más. DescubrÃ, por ejemplo, que todos estamos locos en mayor o menor medida. Reconocerlo es un gran avance. Cualquiera inmerso en este mundo, tarde o temprano, es arrastrado por sus pasiones, con sus consecuencias.
No creo cambiar mucho con mis pequeños engendros que de alguna forma mantengo con vida: ni con LIVE! COMUNICACIÓN PROFESIONAL, ni con EL PERRO AZUL, PUNTO AZUL o con mi “carrera musical” como JON DIXIT. De hecho, el caos parece la única constante, lo que nos deja a la humanidad con básicamente dos opciones: dejarlo reinar o dedicar nuestros recursos a poner orden.
Como en mucho, tal vez como en todo en la vida, no importa el destino, sino el viaje y construir sobre el camino las soluciones a las necesidades presentes y emergentes.
No tengo mucho trabajo formal (pagado) de diseño actualmente, pero no hay un dÃa, ni los fines de semana, que haya dejado de producir gráfica y vÃdeo, desde que renuncié a mi trabajo de agente bilingüe en un call center; y escribo aquÃ, como casi siempre, para mà mismo, donde me cuestiono y me trato de responder a mi eterna incógnita: qué debo o quiero hacer.
Finalmente, un poema:
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