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Somewhere in the infinite sky...

It was the fifth or sixth time that he jumped out of the bed, walked to the living room and take a look at the casted hour in the clock: barely one a.m. At least 3 hours left before starting ‘a new day’. But, how, when it felt so attached to the day before, and the events close to that date, when she turned against him without a warning?   Last Friday, before the show, he noticed her acting differently by the phone. She wasn’t picking it and soon he realized something went wrong… again. Of course his first response was to get mad, it was so little love left, just crumbs, and he felt into despair and his heart was doomed on the sea storms of untold love, unfolded love, aimless love…  ‘ I can’t sleep since you keep moving ’ she pointed out. May senseless, but his heart regretted and suffered with her jingle voice, clueless, more than ever, lost. A rip tore his heart and she was the author, and rather to clear the mist, dug into it more and yell at him ever since that he’s s...

Juan, el Leñador

Me llaman Juan, el leñador.  Me dicen así porque mi nombre es Juan y trabajo como leñador.  En mis tiempos libres construyo mi casita de madera.  Si fuera Juan el Cantero, haría mi casita de piedra; si me llamara Juan el Albañil, la haría de ladrillos; si mi oficio fuera el de repostero, haría mi casita de dulces y pasteles.  Pero me llaman Juan el Leñador, y en mis tiempos libres construyo mi casita de madera.

No more like this!

– Renuncio a las drogas. Ahora sí, adiós al 'Guapo', al Feli, al Compadrito y a todo lo que tenga que ver con mierda. ¡Quiero salud y quiero vivir! No more like this!   – gritó el adicto arrepentido.

Marco y Amanda

Marco llega a casa. Estuvo todo el día fuera de su apartamento, tratando de distraer su atención en otras cosas para no pensar en Amanda, sin éxito. Es de noche y entre sus piernas no deja de asomarse el bulto de su sexo que se halla despierto y hambriento. Lleva años así, en una adolescencia interminable, siempre con ganas de más y mejores experiencias. La saciedad era palabra que no conocía, hasta que Amanda llegó a su vida, sin anunciarse, sin hacerse esperar. Ella llegó y cambiaría por completo el mundo de Marco. Se conocieron, quizás, antes de todo tiempo, como si fueran del mismo núcleo, el molde perfecto, embonan sus formas de calce exacto a modo que, una vez dentro, no hay espacio, ni aire fresco; sólo lúbricos movimientos, preludio interminable de besos, mordidas, gemidos y gritos, y un final violento. -o- Si fue hace tiempo o el pasado invierno, ni ella ni él lo saben; pero el momento del primer encuentro fue un binomio perfecto, de placer y sufrimiento. Como animales her...

El motín de Abril

El capitán ha dado instrucción de que se arríen las velas y los aparejos, se tire el lastre, se pongan a resguardo el escaso cargamento, mujeres y niños; y se ponga en orden la cubierta.  La orden se ha cumplido a medias.  La tripulación, cansada de la breve navegación y hambrienta de nuevas tierras que conquistar, se ha amotinado y emborrachó a las mujeres, multiplicó el número de niños (en lista de espera), despilfarró el cargamento, aumentó el lastre, y velas y aparejos ruedan por todos lados de la cubierta en total desorden. El 15 de Abril del año de Nuestro Señor de ...., el capitán del Carpe Diem al servicio de S.S.M., ha puesto orden abordo, consciente de la inconformidad del Almirantazgo y la urgencia de reparar la embarcación, en cumplimiento de la orden de S.S.M. de llevar el navío a puerto seguro, con las bodegas llenas de riquezas y la nave tres codos debajo de su línea de flotación. En la tripulación hay desconfianza entre unos y confianza en los otros, pero todo...

Jodidos pero contentos

Nuestro héroe fue a la city.  Estaba buscando cierta mercancía que se había agotado cerca de su piso, en L-18. Esa mañana había salido con su traje recto azul marino, sus lustrosos zapatos negros, camisa azul celeste a rayas amarillas, corbata de seda amarilla de satín dorado, tirantes azules, reloj y anteojos. Parecía todo un ganster de Chicago. Ya en el centro, dejó el auto en un aparcamiento público, y caminó hacia la plaza de armas, dirección oriente a poniente. El sol brillaba como nunca, los árboles en la acera lucían su verde brillante coronando de sombra fresca la calle. Al salir del aparcamiento, nuestro héroe se hizo el desentendido para ganar tiempo y ver pasar a una hermosa mujer que había llamado su atención. Ella usaba un vestido de una sola pieza, entallado; con la elasticidad de las fibras sintéticas modernas, pero con un brillo como de terciopelo. En su escote se asomaban dos poderosos imanes, redondos y perfectos, y sus piernas, largas y blancas, eran como las car...